¿Has sentido alguna vez esa sensación de querer hacer todo? Huir de casa e ir a un lugar muy lejano; gritarle al aire que todo lo que guardas; escribir una canción de amor a una persona que jamás conocerás en realidad; platicar con un extraño; tratar de buscar una canción inspiradora y sentirte como en un comercial de Coca-Cola, no dormir y escribir un blog que pocas personas leen.
Son sensaciones que no impulsan a actuar, pero muchas veces nos falta fuerza de voluntad para decir "sí, hoy tomaré mi guitarra, aprenderé a tocarla y escribiré una canción". Y al ver que no hicimos lo que queríamos hacer, todo un diminuto mundo desaparece.
Una vez dije que vivir sin tomar atajos es aburrido, aún lo creo, los atajos están para que los tomemos, no siempre, claro está, pero un atajo que sea sano y que te divierte jamás lo debes de dejar pasar.
Si te divierte y es correcto, hazlo.
Ve y come pizza con un vago, cántale una canción a al persona que no quieres dejar ir, o qué sé yo. El punto es hacerlo.
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