Miran aterrorizados lo que viene.
Miran rogando con lo que tienen,
alzan el rostro y ven la creación de Dios,
sabiendo al fin que no fue Él quien los hirió.
Todo el pueblo huye a sus hogares pidiendo perdón por su error.
Todo el mundo llega a escucha su propio clamor;
la mala gente notó que sí había salvación. No, no quisieron escuchar
las cosas buenas que vendrán, y sus lagrimas, esta vez, no valdrán.
Toda la gente recordó que alguien la vida por ellos dio.
Los ojos les brillaban al ver que el pasado les volvió.
La gente buena resistió a los sobornos y el sudor
que este mundo les ofreció. Mientras otros,
por desgracias, lo miraron como al oro,
pero al acabar, no quedó más, su vida se fue ahogando en un falso mar.
Miran rogando hacia el sol,
que alguien venga para decir adiós.
Sin saber vive la gente, sin piedad trata la gente.
No creen lo que dicen, no entienden lo que sus mayores predicen.
Sigo diciendo "no es su culpa; sino mas bien, de este mundo encadenado".
-Yoó Sandoval.
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